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Es conocido un video que circuló por las redes para felicitar la Navidad. Así habría sido el nacimiento de Jesús con las tecnologías actuales: 1. A la Virgen le llega de Gabriel un mensaje al iPhone: “Tú serás la Madre de Dios”. 2. María busca en Wikipedia: “Espíritu Santo”. 3. María envía a José un e-mail: “Tenemos que hablar, estoy embarazada. Besos”. 4. María busca en Google Maps: "Cómo llegar desde Nazareth hasta Belén". a) Selecciona la opción: “evitar autopistas”. 5. María busca un medio de locomoción que le lleve a Belén. a) Para el día: 24 de diciembre del año 0000. b) Medios disponibles ahora mismo: sólo uno: “en Burro”. 6. María entra en la red social Twitter y busca: “José carpintero”. 7. Encuentra a José, que viaja camino de Belén para inscribirse en el censo. 8. A José le llega un mensaje al iPhone: “Todas las posadas de Belén ocupadas; Solo libre un establo”. 9. José deja una noticia en su perfil de Facebook: “¡Estoy muy nervioso! ¡Será que mi Hijo va a nacer aquí!” 10. José cuelga en Facebook: “fotos de mi Hijo recién nacido”. 11. José recibe, uno tras otro, cientos de miles de mensajes: “me gustan esta noticia y las fotos 12. José, por medio de Facebook-amigos, invita a los Tres Reyes Magos a conocer a su hijo. 13. El Rey Melchor escribe a Baltasar un mensaje de correo: a) Asunto: “Presentes.” b) Texto: “¿Ya sabes qué regalo vamos a llevar a Niño?”. 14. Baltasar busca un medio de transporte: “Camello”. 15. Gaspar y Baltasar compran en www.amazon.com tres regalos: a) 10 Kg de oro. b) 10 palos de incienso. c) 3 sacos de Mirra. 16. José cuelga un vídeo en Youtube: “Nacimiento del Niño”. Y la conclusión del vídeo es: “Los tiempos cambian. El mensaje de paz permanece”.


El mensaje de la Navidad permanece más allá de todas las épocas. ¿Por qué? Quizá porque, como decía Chesterton, en Navidad celebramos un trastorno del universo. Antes de que existiera la Navidad adorar a Dios significaba un temor reverencial, pero a partir de la Navidad, adorar a Dios significa dirigir la mirada hacia la fragilidad de un niño que llora en un pesebre. "Las manos inmensas que habían modelado el universo se convierten, de súbito, en unas manos diminutas que tiemblan en el frío de la noche y buscan el calor del pecho de su Madre. Divinidad y fragilidad habían sido hasta ese momento conceptos antitéticos; pero la Navidad los obliga a juntarse".

Esta semana pasada se inauguró el alumbrado navideño de la ciudad, quizá un poco pronto, me parece. Dios mío, un año más me das la oportunidad de celebrar estas fiestas, sobre todo, para que intente asumir, como decía Benedicto XVI, que eres tan grande que te haces pequeño. Este Papa se preguntaba si la humanidad de nuestro tiempo espera todavía un Salvador, o más bien Dios nos resulta un poco ajeno a nuestros intereses, no necesitamos mucho de Él, y a veces, incluso puede convertirse en cierta medida en un “obstáculo”.


En la revista Alfa y Omega entrevistaron hace poco al actor Enrique Arce, que ha actuado en la nueva película de Terminator y la tercera temporada de La casa de papel. Sobre un libro que ha escrito dice: "Hablo de alcohol como podría haber hablado de otra adicción que suponga ceder un mal control: adicción a las redes sociales, al éxito o al dinero, al sexo… Es muy distinto a ceder el control a un intangible que muchos llamamos Dios. Cuando yo cedí el control a Dios –que es lo que conozco–, la vida se me colocó de una manera que jamás pensé que fuera posible". Y cuenta su proceso de acercamiento a Dios. "Me fui a Londres en una época terrible para la profesión en España. Había hecho una película con Pierce Brosnan, Aaron Paul y Toni Colette [Mejor otro día] y aproveché el estreno para buscar suerte ahí. En un momento dado tenía poco dinero, estaba bajo de ánimo, me partieron la cara… Con 41 años, en vez de tener tu vida estabilizada, había tocado fondo. Con la cara como un plato por una pelea en un bar después de beber, entré en una iglesia como si me hubieran succionado la vida. Me caían las lágrimas. Estaba ahí sentado y dije: “Si es verdad lo que me contaron los maristas de pequeño, si hay algo ahí, échame una mano”. Fue el principio de todo lo que ha venido después. Cambié cuando cedí el control, cuando dejé de llevar el coche con el que iba por la vida a 200 por hora, queriendo reconocimiento y éxito, y me senté en el asiento del copiloto, lo recliné, me puse el cinturón y le dije: “Ahora lo llevas tú un rato”. Todo han sido bendiciones. El trabajo que he hecho, que ha coincidido con la novela, ha sido mi propio camino iniciático". Cuenta también cómo le ayudó hacer el Camino de Santiago. Y concluye diciendo: "Recibo las cosas con gratitud pero ya no me proyecto en ellas". Señor, nos cuesta aprender, pero Tú un año más nos enseñas desde el Portal. "Falsos profetas siguen proponiendo una salvación “barata” -decía también Benedicto XVI-, que acaba siempre por provocar fuertes decepciones. Precisamente la historia de los últimos cincuenta años demuestra esta búsqueda de un Salvador “barato” y pone de manifiesto todas las decepciones que se han derivado de ello".


La Navidad, cada vez más convertida en una fiesta del consumo, nos hace pensar ante qué nos arrodillamos. Ahora ya no adoramos las fuerzas terribles y misteriosas que pueda haber tras la naturaleza, pero sí nos postramos en sumisión ante ante los derechos individualistas, o los animales, o las ideologías, y nos arrodillamos ante el éxito, la tecnología, la comodidad, etc. ¿Qué es la Navidad? La Navidad consiste en que un Dios, que hasta entonces había sido invisible e incorpóreo, omnipotente y glorioso, se hace niño. Y "al asumir Dios la fragilidad de la naturaleza humana, se inauguró una nueva era de la Humanidad... y desde el momento en que Dios se había hecho frágil como nosotros mismos, resultaba más fácil abrazar la fragilidad del prójimo".


"Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural", nos enseña Chesterton. No adorar a este Dios tierno nos hará esclavos de miles de idolatrías, en "correteos -como dice de Prada- de un gallo al que han arrancado la cabeza y que bate las alas desesperadamente, mientras se desangra y agoniza".

El Papa Francisco dijo en las navidades pasadas: "Adorar al Señor no es fácil, no es un hecho inmediato: exige una cierta madurez espiritual, y es el punto de llegada de un camino interior, a veces largo". "La actitud de adorar a Dios no es espontánea en nosotros. Sí, el ser humano necesita adorar, pero corre el riesgo de equivocar el objetivo. En efecto, si no adora a Dios adorará a los ídolos -no existe un punto intermedio, o Dios o los ídolos; o diciéndolo con una frase de un escritor francés: 'Quien no adora a Dios, adora al diablo'-, y en vez de creyente se volverá idólatra".

¿Me tomo en serio mi necesidad de adorar a Dios para liberarme de otras esclavitudes?


Con el ejemplo de los Reyes Magos, el Papa citaba tres fases en este proceso: “Levantar la vista”, “ponerse en camino” y “ver”, "estas tres expresiones nos ayudarán a entender qué significa ser adoradores del Señor":

"Levantar la vista... es una invitación a dejar de lado el cansancio y las quejas... a liberarse de la dictadura del propio yo... y no hacer de los problemas y las dificultades el centro de nuestra existencia"; es permanecer confiados en el Señor y en "gratitud filial". "Cuando esto sucede, el corazón se abre a la adoración. Por el contrario, cuando fijamos la atención exclusivamente en los problemas, rechazando alzar los ojos a Dios, el miedo invade el corazón y lo desorienta, dando lugar a la rabia, al desconcierto, a la angustia y a la depresión. En estas condiciones es difícil adorar al Señor. Si esto ocurre, es necesario tener la valentía de romper el círculo de nuestras conclusiones obvias, con la conciencia de que la realidad es más grande que nuestros pensamientos".

¿Soy una persona negativa y quejica? ¿Estoy atento a fijarme sobre todo en las cosas positivas de los demás? ¿Veo cada dificultad como un reto que me pone Dios para sacar lo mejor de mí mismo con su ayuda?

"Ponerse en camino", sigue diciendo el Papa, implica dejarse transformar por ese camino, porque "el viaje implica siempre una trasformación, un cambio. Después del viaje ya no somos como antes... No se llega a adorar al Señor sin pasar antes a través de la maduración interior que nos da el ponernos en camino... Desde este punto de vista, los fracasos, las crisis y los errores pueden ser experiencias instructivas, no es raro que sirvan para hacernos caer en la cuenta de que sólo el Señor es digno de ser adorado, porque solamente Él satisface el deseo de vida y eternidad presente en lo íntimo de cada persona". El camino incluye también "la conciencia de ser pecadores", porque aceptarlo "con fe y con arrepentimiento, con contrición, te ayudará a crecer".

¿Me reconozco débil y necesitado de la ayuda de Dios y de los demás? ¿Me doy cuenta que la debilidad humana es lo que nos iguala a todos y el motivo de la venida de Dios?

Por último, "ver" es ver lo que vieron los Reyes Magos, "un soberano... más allá de la apariencia": "Arrodillándose ante el Niño nacido en Belén, expresaron una adoración que era sobre todo interior: abrir los cofres que llevaban como regalo fue signo del ofrecimiento de sus corazones". Porque "para adorar al Señor es necesario 'ver' más allá del velo de lo visible, que frecuentemente se revela engañoso". A diferencia de Herodes y los mundanos, cuya mirada de "mundanidad sólo da valor a las cosas sensacionales", los Reyes Magos ven con "realismo teologal", el cual "percibe con objetividad la realidad de las cosas, llegando finalmente a la comprensión de que Dios se aparta de cualquier ostentación... Este modo de “ver” que trasciende lo visible, hace que nosotros adoremos al Señor, a menudo escondido en las situaciones sencillas, en las personas humildes y marginales".

¿Estoy dispuesto a gastar estas navidades mi dinero con los necesitados, a salir de mí mismo para compartir mi tiempo con aquellos que Dios ha puesto cerca de mí?

El Papa concluyó pidiendo al Señor que nos haga "verdaderos adoradores suyos, capaces de manifestar con la vida su designio de amor". Así te lo pedimos, Jesús: haz que tu amor, esta Navidad, me rescate de mis falsos ídolos y miedos. Jesús, hecho pequeño por mí, ayúdanos para que sólo ante Ti nos postremos, y ante nadie más.



Es muy citada la conversación de Alicia en el País de las Maravillas:

-¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?

-Depende mucho del punto adonde quieras ir.

-Me da casi igual dónde.

-Entonces no importa qué camino sigas.


Es cierto que nunca hemos tenido más posibilidades que ahora de viajar, de estudiar, de cuidar la salud, etc. ¡La tecnología nos permite hacer tantas cosas! Pero como decía alguien, vivimos en una sociedad rica en medios, pero pobre en fines. ¿Cuál es la meta de nuestra vida?


En una viñeta de Mafalda hay un accidente de tráfico donde un coche se estrella por exceso de velocidad: "otro que quería comerse el mundo", comenta Mafalda. No somos pollos sin cabeza, necesitamos saber a dónde vamos, tener una meta, una esperanza que nos haga resistir frente a los obstáculos. Todos estamos de acuerdo. Pero ¿cómo saber cual es la meta acertada? El autor ateo Bertrand Russell dijo una frase que en nuestra época tiene poca aceptación, excepto para los creyentes. Dice: "A menos que se dé por hecho la existencia de Dios, la búsqueda del propósito de la vida no tiene sentido". Como en nuestra época se nos adoctrina con el individualismo, esta idea no se acepta. ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Cuáles son mis metas, mis anhelos, mis sueños para el futuro? El individualismo propugna que cada uno debe encontrar su propio sentido a la vida, y esta idea nos atrae con gran fuerza, pero es tremendamente engañosa. Contrario a lo que dicen muchos libros conocidos y películas, no encontramos el sentido de la vida buscando en nosotros mismos.


Hay muchos libros que sugieren maneras de descubrir el propósito de la vida. Todos podrían ser clasificados como libros de "autoayuda" porque hablan del tema desde un punto de vista egocéntrico. Libros de autoayuda, incluyendo cristianos, generalmente ofrecen los mismos pasos predecibles para encontrar el propósito de la vida: Considera tus sueños. Clarifica tus valores. Fija algunas metas. Date cuenta qué es bueno. Trata de lograr grandes cosas. ¡Empieza! Sé disciplinado. Confía en que puede lograr sus metas. Envuelve a otros. Nunca te des por vencido. En efecto, estas recomendaciones muchas veces producen un gran éxito. Podemos generalmente tener éxito en realizar una meta si nos proponemos hacerlo. ¡Pero ser exitoso y cumplir el propósito de la vida no son la misma cosa en absoluto! Podemos lograr todas nuestra metas personales, tener un éxito rotundo de acuerdo a los ojos de los demás, y, aún así, no encontrar los propósitos para los cuales Dios nos creó. Necesitamos más que consejos de autoayuda.

Muchas personas tratan de usar a Dios para lograr su propia autorrealización, pero eso es poner la naturaleza al revés y está destinado al fracaso. Hemos sido hechos para Dios, no viceversa, y la vida es acerca de permitir que Dios nos use a nosotros para Sus propósitos, no que nosotros lo usemos a Él para sus propósitos.


¿Cómo descubrimos el propósito para el que fuimos creados? Una vez dos excursionistas iba por el campo, tenían que atravesar unas montañas para llegar a su destino. Iban siguiendo el mapa que llevaba uno de ellos. En un momento se encontraron con un lugareño que se conocía muy bien el camino, pero que variaba respecto al mapa. Les explicó que aquel mapa debía ser viejo, que había otro camino mucho más directo, y se ofreció a seguirles. Pero el poseedor del mapa no se fió, prefería seguir su mapa. Y los dos excursionistas se separaron. El lugareño y el que le acompañó llegaron fácilmente a destino. Del otro excursionista no se volvió a saber.

¿Entonces, cómo descubrimos el propósito para el que fuimos creados? Sólo tenemos dos opciones. La primera opción es la especulación. Esto es lo que la mayoría de los individuos escogen. ¿Para qué estoy aquí en la tierra? Se hacen sus conjeturas, se hacen sus suposiciones, se hacen sus teorías. Por miles de años, brillantes filósofos han discutido y especulado acerca del significado de la vida. Dichosamente, existe una alternativa a la especulación sobre el significado y el propósito de la vida. Es la revelación. Podemos descubrir lo que Dios ha revelado acerca de la vida en su Palabra. La manera más fácil de descubrir el propósito de un invento es preguntarle a su creador. Lo mismo es verdad para descubrir el propósito de tu vida: pregúntale a Dios. Dios no nos ha dejado en la oscuridad para que andemos con dudas y en incertidumbre.


El Evangelio, como hacen otros libros, no trata de cómo hacer cosas para triunfar. Al contrario, enseña cómo hacer menos en la vida, enfocándose en lo que más importa. Es acerca de llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

San Pablo escribió a los colosenses la siguiente frase: "en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; todo fue creado por medio de él y para él" (Col 1, 16). ¿Acaso nos hemos creado a nosotros mismos? Por eso, no podemos decirnos para qué fuimos creados. Sólo nos lo puede decir el creador. Hemos sido creados por Dios y para Dios, es la gran luz de nuestra fe. Como los excursionistas, no podemos llegar a la conclusión de nuestro exitir centrándonos en nosotros mismos. Sólo en Dios encontramos nuestro origen, nuestra identidad, nuestro sentido, nuestro propósito, nuestro significado y nuestro destino.

Para descubrir nuestro propósito en la vida tenemos que dirigirnos a la Palabra de Dios, no a la sabiduría del mundo, a la oración, no a la psicología popular. Dios "nos escogió en El antes de la fundación del mundo" (Ef 1, 4), escribe san Pablo a los efesios. Mucho antes que oyéramos de Cristo por primera vez y empezáramos a tener esperanza, él tenía sus ojos puestos en nosotros.

Por tanto, descubrimos nuestra identidad y nuestro propósito a través de la relación con Jesucristo. ¡Él planeó nuestro propósito antes de que existiéramos y sin nuestras sugerencias! Podemos escoger carrera, cónyuge, pasatiempos y muchas otras partes de la vida pero no tenemos la opción de decidir nuestro propósito. Y el propósito de nuetra vida cabe en un propósito cósmico más amplio que Dios ha diseñado para el resto de la eternidad.

Alguna vez todos nos sentimos en la oscuridad acerca de nuestro propósito en la vida. Es un momento de suerte, porque entonces estamos más cerca de descubrir algo mucho más grande que nosotros mismos.


Ante tu presencia, Señor, me doy cuenta: todo tuvo su comienzo en Ti y encuentra su propósito en Ti. Ayúdame a recordarme muchas veces que la vida es en realidad acerca de vivir para Ti y no para mí mismo.

María Santísima, sólo Tú dijiste "he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra".




Ha llegado el frío, propio del otoño. Pronto veremos la caída de la hoja de los árboles, y cómo muchas plantas mueren. Es un ciclo que vemos repetirse todos los años, pero de gran belleza, porque sabemos que a la muerte natural le sigue un renacer de la vida en primavera, y lo comprobamos todos y cada uno de los años de nuestra vida.


Jesús, en el evangelio emplea esta imagen de la naturaleza: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. Dios, creador de la naturaleza, de las plantas, de las estaciones, nos muestra en el Evangelio, un nuevo sentido, que nos compromete.

Jesús, con esta frase del grano de trigo nos está describiendo lo que ha de ser nuestra vida, porque así ha sido la suya. Y nos compromete. Es conocida la diferencia entre implicarse y comprometerse según un plato de huevos con bacon, tal como un padre se lo explicó a su hijo: la gallina se implica, aportando los huevos al plato pero, poniendo el bacon,

el cerdo se compromete.

Cristo dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Estas palabras son de San Juan, el discípulo amado de Jesús.


Jesús nos habla de dar la vida, pero también nos habla de la vida que Él nos trae, nos entrega: Yo he venido para que tengáis vida, y vida en abundancia...Yo soy el camino, la verdad y la Vida. Jesús, Tú nos das vida, vida en abundancia, la vida plena, eres la fuente y origen de toda vida, pero nos la das para entregarla a los demás.


Hay un ejemplo aplastante de esto: la Iglesia celebra continuamente el triunfo de innumerables mártires, mártires también hoy, mártires por la fe, en otros países, que mueren perdonando y con una enorme paz. ¿Cómo es posible? Sólo se entiende si Dios está detrás, llenándoles una vida sobreabundante.

Otro ejemplo, quizá un ejemplo más cercano a nosotros, es el de muchas personas que sufren una gran pérdida, y que sus vidas están también llenas de consuelo y de paz. ¿Cómo es posible, si no está Dios detrás?

Leí hace poco el testimonio de Gloria, que perdió a su marido por cáncer, con 50 años, a su madre a los 10 días, también de cáncer, y al poco tiempo, murieron una de sus hijas, de 10 años, y una hermana suya por un accidente de tráfico. Evidentemente, su dramática situación le empezó a afectar física y psíquicamente. Decía Gloria: "Estuve tres años de baja, no estaba bien. Cuando tocaba la revisión para incapacitarme de por vida pensé que no iba a trabajar más. Mi vida era ir a la cafetería a leer el periódico, ver escaparates… Han pasado varios años y, ahora, empiezo a ser más yo. No puede ser que Dios nos mande a la tierra para ser unos desgraciados. Yo soy feliz y tengo ilusión por ver a mis hijos crecer. Me reincorporé al trabajo, quería ser un buen ejemplo para ellos... No pido cuentas a Dios. Veo que cada persona es alguien que puede sufrir dolor, y eso hace que los quiera escuchar. Mucha gente me busca, porque se identifican conmigo en el dolor. Yo he sufrido acompañada por Dios y por mi familia, pero hay mucha gente que sufre sola... Estar cerca de Dios es lo que me ha salvado. Sé que no ha sido en vano".

En un libro llamado "Mujeres brújula en un bosque de retos" leí esta frase: «las cosas que hacemos para nosotros mismos desaparecen con nosotros; lo que permanece es lo que hemos conseguido hacer por los demás».

¿Qué hago de mi vida?


El Papa Francisco nos escribió cómo vivir la entrega radical propia del cristiano en la vida corriente: una señora va al mercado a hacer las compras, encuentra a una vecina y comienza a hablar, y vienen las críticas. Pero esta mujer dice en su interior: «No, no hablaré mal de nadie». Este es un paso en la santidad. Luego, en casa, su hijo le pide conversar acerca de sus fantasías, y aunque esté cansada se sienta a su lado y escucha con paciencia y afecto. Esa es otra ofrenda que santifica. Luego vive un momento de angustia, pero recuerda el amor de la Virgen María, toma el rosario y reza con fe. Ese es otro camino de santidad. Luego va por la calle, encuentra a un pobre y se detiene a conversar con él con cariño. Ese es otro paso."

Son pequeños detalles, pero que pueden ser innumerables. El diente de león, al secarse, deja irse volando cada una de sus pequeñas semillas, pero a su alrededor brotará un campo de flores amarillas.

Cada uno puede ampliar su propia lista cotidiana de detalles que dejan huella y mejoran su entorno: ceder el paso con el coche en un cruce, dar las gracias en el paso de cebra al coche que para, decir algo amable a la cajera del supermercado, esperar al vecino para abrirle la puerta, interesarse por el mendigo, hacerse amigo del inmigrante, tener todos los días un detalle especial de cariño con la mujer o el marido, apagar la pantalla para escuchar a los demás, ofrecerse a ayudar al compañero de trabajo, disculpar a la persona que nos ha tratado de malas formas, etc.


María, maestra, aceptó que una espada traspasara su alma, y obtuvo convertirse en la bienaventurada entre todas las mujeres.


En Barbastro está el museo de los mártires claretianos, que murieron en la guerra civil perdonando a sus verdugos.. Su impresionante historia se cuenta en la película "Un Dios prohibido". En el museo este verano hice una foto a una poesía que escribieron poco antes de ser ejecutados en el envoltorio de una chocolatina:


¡Oh papel de chocolate!

por: Lamberto Picado, cmf.

¡Oh papel de chocolate..!

Eres un bosque talado...

¡cincuenta árboles caidos..!

¡Fina leña de calvario!

¡Cincuenta rios bien anchos

de sangre joven rodando!

¡Cincuenta firmas quue juran

la fe de cincuenta hemanos!

¡Qué acta martirial más corta!

iQué testimonio más largo!

Oh papel de chocolate.

Papel de estado -¡Sagrado!-

Bula de canonización

proceso fiel y firmado

por las cámaras vivientes

de cien ojos, que extasiados,

recogieron el milagro

de morir resucitando.

Oh papel de chocolate,

copa de vino rosado,

-repleta de vida y muerte

¡y de amor transfigurado..!

¡No hueles ya a chocolate!

Hueles a perdón, a canto,

a despedida, a familia,

a fe, a cielo, a adelanto

de eucaristia y de pascua

definitiva, en lo alto.

Oh papel de chocolate,

long play de cincuenta cantos

de una sola melodia

orquestada con disparos...

iQué gozo lglesia, estas voces!

Congregación, qué regalo...

¡Oh papel de chocolate!

En tan pequeño formato

eres libro de oración;

para el dolor, formulario;

para ei miedo valentía;

para la fe, diccionario;

para el perseguido acento;

para el decaído, brazos...

Oh papel de chocolate...

Museo vivo de hermanos:

¡Agui yacen vuestros restos.

vuestro gozo, vuestro canto,

vuestra esperanza, la gloria

y el temblor de vuestros rasgos.

¡Oh papel de chocolate!

¡Mausoleo Claretiano!


Acuedo con St Bedes
retiro febrero21Artist Name
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