Una de las más famosas poesías de Lope de Vega dice así: "Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor, cobarde y animoso; no hallar fuera del bien centro y reposo, mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso; huir el rostro al claro desengaño, beber veneno por licor suave, olvidar el provecho, amar el daño; creer que un cielo en un infierno cabe, dar la vida y el alma a un desengaño: esto es amor: quien lo probó, lo sabe."

Las pasiones y sentimientos son una gran fuerza motriz que nos impulsan a actuar, pero que también pueden hacernos tomar decisiones equivocadas. Cuántas veces nos arrepentimos, por ejemplo, después de gastar dinero por un impulso irrefrenable de comprar. O cuántas veces nos arrepentimos de palabras ofensivas dirigidas a los demás cuando estábamos alterados.

Los clásicos atribuían los arrebatos pasionales a la influencia de los dioses, y caer en estado de enamoramiento se debía a las flechas del caprichoso Cupido. En nuestra época descreída, los psicólogos reducen las emociones a hormonas y neurotransmisores. Y ahora que no creemos en los dioses, ¿no somos más esclavos que nunca de los traidores sentimientos?


Contaba uno en un monólogo: "Ayer cumplí 15 años de casado y volví a ver yo solito el vídeo de mi boda. ¡Pero lo vi al revés, rewind! Me emocioné cuando vi que le quitaba el anillo, se lo devolvía a su padre y yo salía de la Iglesia como Michael Jackson...". Siempre se han hecho bromas de nuestra condición voluble, en especial, en el aspecto romántico. Pero es cierto que dejarse llevar por las emociones puede ser muy peligroso, sobre todo en las cosas importantes.

Por eso los estoicos recomendaban suprimir toda pasión, y los budistas suprimir todo apegamiento, para así eliminar nuestras emociones negativas. Pero eso supone mutilar parte de nuestra naturaleza, y volvernos fríos y cerebrales.


Jesucristo en el Evangelio se presenta como nuestro modelo. ¿Cómo se comporta en cuanto a las emociones y sentimientos? Dios en el Antiguo Testamento se muestra ya como un Dios apasionado, casi hasta demasiado humano. Y Jesús, de igual modo, no reprime sus sentimientos: le vemos sufrir gran pena, ser tentado, llorar de ternura y de dolor, llenarse de compasión, tener sentido de humor, amar a la gente. Jesús no rechaza los afectos, más bien los emplea ordenadamente, los dirige, los domina.

Y nosotros, tan complejos, con tantas contradicciones en nuestro interior, ¿podemos hacer lo mismo? Jesús, ¿Tú que nos enseñas, qué consejo nos das? ¿Cuál sería la norma de comportamiento fundamental? "amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos» (Mc 12, 30-31). Y también "Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado" (Jn 15, 12). ¡Jesús, nos mandas incluso amar a los enemigos! ¿Pero se puede mandar amar? ¿Cómo puede Dios obligarnos a amar? ¿El amor no debe ser libre? ¿Podemos tener dominio sobre los sentimientos?

Hay un cortometraje de Isabel Coixet(1) donde se ve que un matrimonio, llevados por la rutina, está en plena crisis. Él tiene una amante y va a separarse de su mujer, pero en el momento en que queda con ella en un restaurante para decírselo ella se anticipa y le enseña el informe del médico que indica que le han detectado a ella un cáncer terminal. En ese momento, él se queda consternado, y siente en su conciencia como si todos los que se encuentran en el restaurante le dijeran: "Tienes que estar a la altura de las circunstancias". Él rompe con su amante y a partir de ese momento de desvive para cuidar a su mujer y hacerla feliz durante sus últimos días de vida. Muere la mujer y desde entonces cada vez que él ve a un abrigo rojo como el que solía llevar su mujer le parece verla a ella. Y acaba el cortometraje con la voz del narrador que dice: “De tanto comportarse como un enamorado, volvió a enamorarse...”

Como decía C.S. Lewis: "No perdáis el tiempo preguntándoos si amáis a vuestro prójimo: comportaos como si fuera así. En cuanto hacemos esto, descubrimos uno de los grandes secretos. Cuando nos comportamos como si amásemos a alguien, al cabo del tiempo llegaremos a amarlo."

Señor, Tú quieres que seamos dueños de nuestras emociones y que las pongamos a tu servicio y al de los demás. Así lo indicas en el Sermón de la montaña: "todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado" (Mt 5, 22), y el que se deja llevar por el deseo al mirar a una mujer (cfr Mt 5, 28), y el que no corta con algo que le induce a pecar (cfr Mt 5, 29), y el que repudia a su mujer (cfr Mt 5, 32), etc. Jesús, nos mandas controlar nuestras emociones negativas: "no estéis agobiados por vuestra vida" (Mt 6, 25), "No andéis agobiados" (Mt 6, 31), "no os agobiéis por el mañana" (Mt 6, 34).


San Pablo hace en la carta a los Filipenses un resumen del comportamiento del cristiano: "manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir... Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús" (Flp 2,2.5).


También los clásicos, como Aristóteles, decían que podemos tener dominio sobre las pasiones, pero con un gobierno sobre ellas no despótico sino político, no suprimiéndolas sino educándolas. Todo aprendizaje necesita alumno y maestro. Dios mío, necesito que me enseñes, hablando contigo, meditando tu Palabra. Ayúdame a poner pasión en todo lo bueno, en aquello que merece la pena.

Señor, cuentas con mi empeño en mejorar, y yo cuento con tu gracia. Si los antiguos decían que las pasiones eran causadas por los dioses, Señor, sé que la pasión más grande sólo Tú la concedes, como se la concedes a los santos.


Lo dice el papa Francisco en su exhortación a los jóvenes Christus vivit: "¿Buscas pasión? Como dice ese bello poema: ¡Enamórate! (o déjate enamorar), porque «nada puede importar más que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación, y acaba por ir dejando su huella en todo. Será lo que decida qué es lo que te saca de la cama en la mañana, qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. ¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! Todo será de otra manera». Este amor a Dios que toma con pasión toda la vida es posible gracias al Espíritu Santo, porque «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rm 5,5)."

Inmaculado corazón de María, que me comporte como enamorado. Sagrado Corazón de Jesús, enciende mi corazón.


(1) https://www.youtube.com/watch?v=OFmw91X2QhA




Ascende superius! No es un hechizo de Harry Potter, son las palabras que Jesús emplea en una ocasión en que le invitan a una comida. Jesús se fija en los invitados y entonces aconseja a los discípulos que están junto a Él que cuando les inviten a una fiesta o a un banquete que no busquen los primeros sitios porque puede que el anfitrión les pida que cedan su sitio a otro y quedarán muy mal; por eso deben buscar los últimos puestos, y cuando el anfitrión les vea les diga "ascende superius", sube más arriba, y quedarán muy bien delante de todos. Jesús no está hablando simplemente de apariencias y quedar bien, está hablando de algo muy profundo: habla de la imagen del banquete, que empleará tantas veces, para explicar el Reino de Dios. En el fondo, Jesús una vez más, explica la actitud de la cual Él es el ejemplo perfecto: Él viniendo a la tierra ocupa también el último puesto, humillándose hasta lo indecible, maltratado, humillado; y Dios Padre, dirá San Pablo, "lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre".

Jesús inaugura el banquete del cielo con la Última Cena y allí Él dice las palabras: "ahora es glorificado el Hijo del Hombre" (Jn 13, 31), lo dice minutos antes de que empiece su pasión, que acabará en su glorificación, resucitando y ascendiendo al trono de Dios, sentado a la derecha del Padre.

Pero ¿Jesús no reinaba ya antes como Dios que es? La diferencia es que ahora Jesucristo reina como Rey del universo pero ahora también con su humanidad, es decir, Él está unido para siempre a nosotros y nos lleva a nosotros con Él; por eso les dice también: "me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino (Jn 14, 2-4).


Jesús quiere llevarnos con nosotros con Él a lo más alto, quiere que ascendamos con Él, la fiesta de la Ascensión es el triunfo total de Cristo y de la humanidad, la humanidad nuestra que se une a Dios, la ascensión es nuestra meta, nuestro objetivo, nuestra cima, nuestro fin.

¿Habéis visto como les encanta a los niños subirse a los sitios altos? Siempre nos atraerá los lugares altos, donde se ve todo y la panorámica es preciosa. Aunque no nos guste subir montañas por el esfuerzo que supone, sí subimos torres o edificios altos en ascensor para ver las vistas. Tenemos la ley de la gravedad, pero también tenemos una ley inscrita en nuestro corazón que nos hace aspirar a lo alto, elevarnos, superarnos, crecer, llegar más lejos, superar nuestros límites, y Dios es esa meta. Entre los discípulos más jóvenes de Jesús, dos de ellos, los hermanos Santiago y Juan, llevados por su entusiasmo, le piden ser ellos los primeros en el reino de los cielos. Y Jesús, lejos de apagar esas aspiraciones, les da el secreto para llegar alto, y les dice: "el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos" (Mt 20, 27). Eso es lo que Jesús hace, "igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos" (Mt 20, 28). Ayudar a los demás, servirles, es el triunfo más auténtico que podemos alcanzar, el que nos hace elevarnos sobre nosotros mismos, imitar a Jesús.

Julio Verne cuenta en su novela "Cinco semanas en globo" la aventura de una expedición para cruzar en globo África de una costa a otra llevada por los vientos alisios. Pero serán perseguidos por tribus de salvajes y la única forma de salvar su vida será coger altura a base de perder peso e ir arrojando todas sus pertenencias, incluso la misma cesta del globo sujetándose ellos de las cuerdas.


También nosotros debemos elevarnos y liberar el alma de sus kilos de soberbia, arrogancia, avaricia, superficialidad, egoísmo. Es muy importante que le pidamos a Cristo parecernos poco a poco cada vez más a Él. Y la única forma de lograrlo, nos enseñas, Señor, que es desviviéndonos por los demás. Requiere mucho esfuerzo de nuestra parte alcanzar una meta tan elevada, exige mucha negación de sí mismo, olvido de los propios gustos, compartir nuestro tiempo y atención con los demás, ayudar a todos de forma desinteresada. Y no podemos conseguirlo nosotros solos, porque sería como querer elevarnos tirándonos del pelo hacia arriba nosotros mismos.

Si se prepara una fiesta sorpresa para alguien, muchas veces la misma preparación nos ilusiona tanto como la fiesta en sí, porque anticipamos ya la alegría del homenajeado. Jesús, que no me olvide de la fiesta que nos preparas con tanto esfuerzo e ilusión. Y que no olvide que esta vida es la víspera de la fiesta. Si ya en esta vida hay tanta belleza y tantas cosas estupendas, ¡cómo será la vida de celebración junto a Ti! Tú nos has enviado la ubicación de la sala de fiestas, sólo tenemos que querer llegar de verdad siguiendo tus indicaciones.

Jesús, te pedimos tu gracia para elevarnos, necesitamos la ayuda del Espíritu Santo que Tú nos envías, para que Él sea nuestro guía. Google maps a veces nos lía, si de verdad me dejo guiar por Ti me garantizas llegar.

La criatura más maravillosa, María, la llena de gracia, nada más saber que era la elegida de Dios, lo primero que hizo fue realizar un viaje largo y cansado para servir a la persona que en ese momento más lo necesitaba. E Isabel supo reconocer su grandeza: "bendita tú entre todas las mujeres". Es bonito pensar que Jesús desde pequeño siempre vio en su madre que la mayor grandeza está en servir. María, fuiste también elevada. Jesús quiere que yo sea elevado. Ayúdame, Madre mía a cumplir esas palabras de los labios de tu Hijo: Ascende superius!




Los relatos de la resurrección, que nos han llegado de cada uno de los evangelios, coinciden en lo principal, aunque difieren en algunos detalles. Los evangelios, que no son pródigos en pormenores, fueron escritos por personas sin cualidades literarias. Las descripciones exhaustivas y las reflexiones profundas quedan reservadas para el lector. Juan sí incluyó algunos detalles, propios del testigo directo, como es la posición de los lienzos en los que el cuerpo de Jesús fue envuelto, que seguían plegados pero vacíos, y que es lo que le llevó a creer; o el hecho de que él, Juan, por ser más joven llegó primero a la tumba, y también por eso, y por deferencia, esperó a Pedro para entrar.

Sobre la aparición a María Magdalena encontramos a una mujer que había empezado una vida nueva gracias a Jesús. Él curó todas las heridas de su alma. Y ahora se lo han arrebatado. Sólo piensa en ese dolor, vive en ese dolor, sólo ve dolor. Y cuenta las horas para que pase el Sabath y poder ir a embalsamar el cuerpo destrozado de Jesús.

Podemos imaginar su angustia cuando llega ella sola, atrevida y valiente, al sepulcro y ve la tumba vacía, quizá saqueada, profanada, con lo único que le quedaba para manifestarle su amor. Su desesperación es tal que no atiende a razones. Ni de Pedro y Juan, ni de criaturas celestiales. Ella cae al suelo, y llora, y oculta su rostro entre las manos. La vida ya no vale nada. Los seres humanos somos monstruos sin salvación. Ya todo da igual. Lo de ser buenos o malos da totalmente igual. El Cielo está vacío. No existe la Verdad, ni el Bien ni la Belleza.


Nuestra vida tiene tiene altibajos, pero lo más habitual es un estado de ánimo de "ir tirando", "sobreviviendo" solemos decir, con alegrías de bajos vuelos. Recuerdo hace años, antes de ordenarme, un compañero de trabajo me dio el siguiente consejo: "tú no digas siempre que estás bien, porque los jefes te mandarán más trabajo; quéjate con frecuencia". Y es verdad que a veces está bien vista la queja y el cinismo.

Hace poco también me encontré con un amigo en el pueblo de mis padres. Me contaba que estaba allí con su hijo pequeño pasando las vacaciones de Semana Santa. Exultaba con poder ir al pueblo, sobre todo para su niño, y en gran parte, para desconectar del clima habitual de malas noticias. Me pareció buena idea el poder olvidar, durante un tiempo al menos, tantas cosas negativas que nos rodean. Me parece que no es cerrar los ojos a la realidad, sino, al contrario, abrir más los ojos a la realidad, que tiene más de cosas buenas que malas.


También los apóstoles estuvieron cegados por la tristeza y el miedo, encerrados en el cenáculo. Y no serían capaces de creer a las mujeres. Como dice uno de los personajes del escritor Cormac McCarthy: "La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra" (Sunset Limited). Es cierto, hay mucha luz a nuestro alrededor, y muchas veces sólo estamos hablando de las sombras. Basta salir a la calle y mirar. A mi me admira ya simplemente que todo esté organizado para que haya jardineros y barrenderos que limpian y embellecen lo que es de todos. Me encanta que continuamente la gente se dé las gracias, aunque no se conozcan. Incluso cuando veo que se critica a la Iglesia pienso que eso es gracias a vivir en una cultura cristiana, en la que se exige que la Iglesia sea ejemplar, porque muy en el fondo subsiste la idea de que la Iglesia debe ser santa.

Aún así, nuestras vidas tienen un sustrato de tristeza, que intentamos compensar en parte con pequeñas alegrías. ¿Pero y si hubiese algo tan grande que hiciera la vida absolutamente maravillosa, más allá de todos los problemas? ¿Algo que dejara realmente una sustrato de alegría inmensa, a pesar de las posibles tristezas y problemas? En Madrid y otras ciudades se ha hecho una campaña publicitaria con motivo de la Semana Santa con carteles que anuncian: "Jesús ha resucitado". El lema de la campaña es: Frente a la tristeza, epidemia de esta sociedad, la respuesta es la esperanza cristiana.


Miremos de nuevo a la Magdalena: María, a ti se te ha perdonado mucho porque has amado mucho. Tú eres la elegida por Dios, te has merecido ser la primera, porque Jesús, a tu lado a visto tus lágrimas.


Y oí una gran voz desde el trono que decía: «He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el “Dios con ellos” será su Dios». Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor, porque lo primero ha desaparecido. Y dijo el que está sentado en el trono: «Mira, hago nuevas todas las cosas». Y dijo: «Escribe: estas palabras son fieles y verdaderas». Y me dijo: «Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tenga sed yo le daré de la fuente del agua de la vida gratuitamente. El vencedor heredará esto: yo seré Dios para él, y él será para mí hijo (Ap 21, 3-7).

Recuerdo que al poco de ordenarme celebré misa a las Carmelitas, y después me invitaron junto al capellán a tener un rato de tertulia con ellas. Nunca había hablado así con ellas. Nunca había visto el convento por dentro. Y me sorprendió el ambiente de profunda alegría que se respiraba entre ellas. Creo que ellas son capaces de ver la verdad, el bien y la belleza más que nosotros. La clave está, como María Magdalena, en descubrir a Cristo no como una filosofía, o una tradición, o unos mandatos, sino como una Persona viva, quizá a nuestra espalda, pero presente junto a nosotros en nuestro día a día,

Jesús, sólo Tú superas toda tristeza y miedo. Ayúdame para saber escucharte pronunciar mi nombre: como ese ¡María!, o como ese ¿Pedro, me amas?

Ellos tampoco te reconocieron a la primera. Ayúdame a saber reconocerte también en el niño, en el anciano, en el enfermo, en el necesitado.

Virgen María, consígueme esa alegría, tuya que nada la puede destruir, al saber que el que mereciste llevar en tu seño ha resucitado verdaderamente.

 
retiro febrero21Artist Name
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