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Retiro joven marzo 2026

  • hace 1 día
  • 6 Min. de lectura

En la edad media San Bernardo narraba poéticamente toda la historia estuvo pendiente de una muchacha que debía decirle sí a Dios, y Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros, y tomó nuestra carne, y vino a rescatarnos de nuestra miseria.

Esta semana Santa celebramos la operación rescate de Cristo a la humanidad.

Lectura: Lucas 23, 39-43

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» Pero el otro le reprendía diciendo: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso».

San Dimas es un santo que no fue canonizado por la Iglesia, sino por el mismo Cristo. Tuvo el privilegio de entrar con Cristo de la mano en el Cielo, al poco de morir. ¿Qué méritos hizo para ello? Ninguno.

Él era un ladrón, un bandido, probablemente un asesino. Dios regala el paraíso a un ladrón de profesión, a uno que se ha pasado toda su vida robando, y que un instante antes de morir le pide que se acuerde de él en su reino.


¿Por qué?

Para revelarnos de forma definitiva cómo es Dios y cuánto valemos a sus ojos. Dimas es el icono de la esperanza, de lo imposible, de las segundas oportunidades.


No es nada nuevo. La Biblia está llena de personajes poco ejemplares pero que son elegidos por Dios, y Jesús se dejó acompañar de pecadores. "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Y estando Jesús en la cruz, con Dimas a su lado, el cual nos representa a todos, quiere llevar a cumplimiento todo lo que antes nos ha enseñado:


Jesús cumplió con Dimas todo lo que anunció:

🐑 El pastor bueno que va hasta el final para encontrar la última de las ovejas

💚 El maestro que defiende a la pecadora de todos sus acusadores

⚖️ El amo que recompensa por igual al último obrero en llegar

🙏 La única oración que es realmente grata y valiosa para Dios

🌳 El jardinero que, incansable, mantiene abonando el árbol para que dé fruto

🏠 El padre que siempre espera la vuelta al hogar de su hijo

Y aquí resumió todo su mensaje.


Lo que nos enseña el personaje de Dimas, que fue testigo de los últimos minutos de vida de Jesús, es un mensaje asombroso para la humanidad. Nos muestra cómo es el Dios de Jesús y qué somos nosotros para Él: a los ojos de Dios no importa qué tan miserable y malo haya sido nuestro camino por la vida, siempre hay oportunidad de redimirnos si estamos dispuestos a pedir a ayuda a aquel que siempre, siempre, nos tiende la mano.

Dimas vio la mirada de Jesús y descubrió en ella todo su amor por él. Dimas era el hijo pródigo y que, como tardaba demasiando en volver, su hermano fue a buscarlo, aunque pagando un alto precio por ello: Jesús quiso también asumir todas las consecuencias de los delitos de Dimas.

Y cuando hay amor, hay arrepentimiento.

Dimas pudo descubrir el amor eterno de Dios por él en el último momento, descubrió que Jesús era su hermano mayor que había venido a buscarle hasta el último lugar, y le traía las llaves de casa. Así redescubrió quién seguía siendo él.

Realmente, por sus obras Dimas no se merece la salvación, el amor eterno de Dios. ¡Ni ninguno de nosotros!, aunque muchas veces nos creemos justos.

Sólo valemos por lo que somos, y lo que somos lo hemos recibido, es don de la gracia. Todo depende de que aceptemos el don de Dios. Pero cuántas veces lo olvidamos. "Si conocieras el don de Dios" le dice Jesús a la samaritana.

El secreto está en aceptar nuestra condición esencial de necesitados de Dios, el «sin mí, no podéis hacer nada» (Jn 15, 5).

El camino de Dimas no es un camino de éxito tal como nosotros consideramos el éxito, es más bien un camino de fracaso, pero fracaso regenerador. En cierta forma, la vida de Jesús también fue una vida de fracaso, pero igualmente fracaso regenerador, y esta vez regenerador para todos. Y Dimas pudo descubrirlo.

🙏 MEMENTO MEI

Dimas, en un sufrimiento atroz, reconoce que se merece el castigo de su ejecución: "Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo". En ese momento descubre quién tiene a su lado, en el mismo suplicio, y le dirige estas palabras:


«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino»


Destacan tres palabras:


JESÚS

Nadie más en el evangelio llama a Jesús exclusivamente por su nombre; siempre se dirigen a Él con otro título (maestro, señor, hijo de David, etc.).

Él sabe que Jesús significa "Yavé salva" o "Salvador". Dimas ve al Salvador.


ACUÉRDATE

Memento mei, acuérdate de mí, oración sublime, que evoca ese otro pensamiento que nos recuerdan todas las religiones: memento mori, recuerda que has de morir, que perderemos todos los bienes terrenos.

Muchas religiones hablan de otra vida, pero sólo una Persona en la historia ha dicho "Yo soy la resurrección y la vida".


TU REINO

No es un reino material, que mata el espíritu, ni un reino terreno, que es terriblemente injusto. "Mi reino no es de este mundo" le dice Jesús a Pilato, representante del mayor imperio terrenal de la época.

Dimas prefiere el reino de Jesús: "el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz".


Jesús, sin apenas fuerzas, le contesta:


«Hoy estarás conmigo en el paraíso»


"El Señor jamás se cansa de perdonar: ¡jamás! Somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón. Entonces debemos pedir la gracia de no cansarnos de pedir perdón, pues Él jamás se cansa de perdonar."

  • Papa Francisco


Una pregunta para ti:

¿Quieres volver a hacerle sentir a Jesús, como hizo Dimas, la alegría de que valió la pena su muerte?

¿Quieres darle la oportunidad de cambiar e iluminar tu vida?

Solo entrégale tus pecados.

Jesús, que no me canse de dejarme encontrar por Ti mediante la confesión frecuente.


Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve; aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como lana.
— Isaías 1,18

"Él viene a buscarnos en nuestras soledades, en nuestras crisis, para ayudarnos a recomenzar. La espiritualidad del recomienzo. No le tengan miedo. Así es la vida: caer y recomenzar, aburrirse y recibir de nuevo la alegría."


Palabras del Papa Francisco sobre la confesión:


No tener miedo de la Confesión. Uno, cuando está en la fila para confesarse, siente todas estas cosas, incluso la vergüenza, pero después, cuando termina la Confesión sale libre, grande, hermoso, perdonado, blanco, feliz. ¡Esto es lo hermoso de la Confesión! Quisiera preguntaros —pero no lo digáis en voz alta, que cada uno responda en su corazón—: ¿cuándo fue la última vez que te confesaste? Cada uno piense en ello... ¿Son dos días, dos semanas, dos años, veinte años, cuarenta años? Cada uno haga cuentas, pero cada uno se pregunte: ¿cuándo fue la última vez que me confesé? Y si pasó mucho tiempo, no perder un día más, ve, que el sacerdote será bueno. Jesús está allí, y Jesús es más bueno que los sacerdotes, Jesús te recibe, te recibe con mucho amor. Sé valiente y ve a la Confesión.

Queridos amigos, celebrar el sacramento de la Reconciliación significa ser envueltos en un abrazo caluroso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre. Recordemos la hermosa, hermosa parábola del hijo que se marchó de su casa con el dinero de la herencia; gastó todo el dinero, y luego, cuando ya no tenía nada, decidió volver a casa, no como hijo, sino como siervo. Tenía tanta culpa y tanta vergüenza en su corazón. La sorpresa fue que cuando comenzó a hablar, a pedir perdón, el padre no le dejó hablar, le abrazó, le besó e hizo fiesta. Pero yo os digo: cada vez que nos confesamos, Dios nos abraza, Dios hace fiesta. Sigamos adelante por este camino. Que Dios os bendiga.


 
 
 

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